Soca de Nadau

EL
PUEBLO DE LES INSTAURA LA FIESTA “SOCA DE NADAU”

Antes de nada y
para poner en antecedentes a nuestros lectores diremos que la soca (se
pronuncia “suca”) es la parte del árbol que queda dentro
de la tierra con sus raíces una vez que se ha cortado un árbol.
No obstante para seguir hablando de esta tronca y de la Navidad (Nadau),
empezaremos describiendo la concepción que tenía el pueblo
pirenaico, (aranés y comenges) sobre el momento del solsticio
de invierno.

Esperando el solsticio,
dos o tres días antes de que este llegara, en las casas se limpiaban
las chimeneas, eliminando todo el hollín, cenizas y carbón
del año y del ciclo que se acaba, dejando el lugar más
importante de la casa, el hogar, preparado y limpio para encender el
nuevo fuego (eth nau huec) con el que se comenzará el nuevo año.

Volviendo a la soca
hemos de decir que una vez arrancada de la tierra esa masa retorcida,
nudosa y casi siempre de haya, porque esa leña tiene la propiedad
de consumirse sin apagarse, el cabeza de familia (eth cap de casa o
d’ ostau) la depositaba en un rincón dentro de la casa para que
fuera secándose, incluso se llegaba a mimar tapándola
con una manta. El cabeza de familia convertido en druida le solía
hacer una cruz, bien con el hacha o con el cuchillo; era la forma de
cristianizar ese rito tan antiguo y pagano en ese momento en que se
solapan la Fiesta del Solsticio de Invierno y la Natividad del Señor,
(Era Hèsta deth Solstici e eth Nadau de Nòste Sénher)
. En algunas familias se le hacía tantas cruces a la tronca como
miembros había en la casa o en el clan.

La Soca se encendía,
la tarde del solsticio antes y la vigilia de Navidad más tarde,
tan pronto se ponía el sol o sé hacía de noche
y así debía permanecer hasta primero de año. A
decir verdad y en proporción al volumen de la tronca a veces
solo duraba tres o cuatro días.

Este fuego purificador
debía portar dicha, suerte, fortuna a la familia al tiempo que
ahuyentaba los espíritus maléficos.

El fuego de la Soca
y del solsticio de invierno es un fuego de interior y de brasa, un fuego
lento bajo la ceniza, pero que en cierta manera los niños y la
juventud exteriorizaban yendo de un hogar a otro.


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Recogiendo toda
esta tradición, en parte perdida en el Valle de Arán,
Eth Conselh dera Vila de Les, reunión de vecinos del pueblo que
quieren revitalizar tradiciones antiguas y autóctonas así
como, dinamizar la vida del pueblo, la vigilia de Navidad de ese año
de 1.999, último del siglo y del segundo milenio instauró
esta fiesta con la idea de que perdure por lo menos mil años
más. Así en la Plaça der Haro una Soca de Nadau
de unos dos metros cúbicos de volumen fue encendida, mientras
que en el campanario las campanas tocaban alegres y festivas. Después
de la Missa de Miejanet (Misa del Gallo) el Ajuntament de Les convida
a todos los asistentes a chocolate caliente, coca y moscatel mientras
que en la gélida noche de Navidad los mayores junto con el Grupo
de Es Corbilhuèrs de Les cantan canciones de la tierra y hacen
tertulia y los más menudos se divierten patinando sobre la Plaça
der Haro.

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